
Ocurrió el 11 de enero de 1992, el llamado interno activó (así parecía) todos los relojes de mi entorno a las 11:11 unos meses antes y, sin saber cómo y a pesar de dudas y resistencias, mi corazón y mi interno tuvieron la fuerza de hacerme llegar a la cita…, ese 11 de enero, en Egipto, Gizah, frente a la esfinge y la gran pirámide, recordando los archivos de memorias guardadas bajo las aparentes piedras y contenidas en ellas
Y en su momento, en el momento exacto y preciso, el gran computador central planetario se puso en marcha, el programa se activó y la tierra comenzó su espiral ascendente, su camino que la está llevando a evolucionar hacia un planeta como ningún otro, destinado a un brillo nítido, una luz codificada en su memoria que transducirá un proceso de evolución del ser humano en divino disponible para cualquier otro punto de cualquier universo que lo requiera
Recuerdo aquél momento como si lo estuviera viviendo ahora mismo, estirada en el suelo, siguiendo al corazón, al lado de la gran pirámide, la tierra comenzó a girar en espiral ascendente y sólo el estar totalmente estirada tocando suelo permitió que el mareo que sentía de las vueltas y su fuerza no me hicieran mover del lugar
Luego, al día siguiente, lluvia de luces de colores posándose, penetrando en cada célula…
En Gizah, frente a la esfinge, una cita, un encuentro sagrado me llevó a reencontrame con dos seres queridos, uno procedente de Inglaterra y que luego me llevaría a Stonehenge, y otro procedente de Los Ángeles y que años después me llevaría al mágico Mont Shasta y a Sedona
Y así es la vida cuando se vive desde el corazón…, cuando el interno lleva las llaves que accionan el motor…
El código 11:11 sigue abriendo puertas, anunciando momentos o más bien recordando el momento por el que todos estamos pasando, cada quien ubicado en su lugar, pero todos en el mismo barco
Realmente, cuando se anuncia no anuncia un acontecimiento ocurriendo afuera, sino que activa todas las memorías y desde adentro, desde dentro de cada uno de nosotros y desde dentro del proceso mismo, es que surge la fuerza para que todo ocurra, desde las entrañas y el corazón, desde el alma, en una unidad indisoluble, integrada y manifestada
Las lluvias de luces de colores, de bendiciones, llegan ahora continuamente…, el cuerpo las siente, el sistema nervioso se altera en un esfuerzo continuo por integrar frecuencias de luz cada vez más altas…
Y el fuego interno, el fuego sagrado, el que únicamente se activa desde el corazón, es el único que puede hacerlo, permitiendo la energía amor como la única capaz de transformar e integrar tanto movimiento, tanto cambio a una velocidad cada vez mayor, en un tiempo lineal cada vez menor, ya que cada vez la situación global de la tierra y su tripulación se encuentra en realidades más altas, de luz y frecuencias, y a la vez manifestadas, gracias a la integración en nuestros cuerpos, en nuestras vidas, haciendo de ello una realidad permanente y eterna, que lanza al universo el aviso y los códigos en respuesta que dice: “aquí lo estamos haciendo”, y el amor que lleva contenido en cada partícula la sabiduría del “cómo lo estamos haciendo”
A veces la mente seguirá sin comprender, y desde luego sin entender el por qué hacemos lo que hacemos, pero en la medida en que permitas que el corazón lleve el mando, y que el corazón vaya abriendo todas sus puertas a recordar y retomar lo que verdaderamente es, entonces la mente habrá dejado de funcionar en su nivel lineal y se volverá una mente multidimensional, recuperando lo que verdaderamente le corresponde y es, y tú volverás a ser el navegador sin tiempo, experimentando al vida y el amor en cualquier forma y manera, siendo en y a través de la magia de existir, lo que verdaderamente eres, sin definir, sin limitar
Ahora, el reloj está marcando 11:11 con el agregado del 1… anunciando un nuevo inicio dentro de un proceso que está en marcha, como una vuelta de tuerca, anunciando el agregado de la magia de la creatividad, de la sorpresa, de lo impredecible…
Hoy es un buen momento, cada día, y cada tiempo son un buen momento, recupérate a ti mismo y vuelve a experimentar la magia de vivir y la plenitud de ser Amor más allá de todo
Vuelve a ser quien verdaderamente eres