Como las olas en el mar
Y cuando la ola sube y sube ya no recuerda lo que es bajar, sólo la experiencia de subir, el sentimiento de subir, el panorama que ofrece esa altura…
Y de repente comienza a perder impulso y cree que es cosa de ella e intenta seguir hacia arriba y adelante, pero no puede, porque la misma fuerza impulsora de la naturaleza, de la vida, ahora está originando ese supuesto fin, y la ola, sin poder hacer nada para evitarlo, comienza a bajar...
Y entonces su panorama cambia, y ve todo desde otra perspectiva, ni mejor ni peor, tan sólo distinta, y olvida cómo se veía antes, y disfruta del impulso tranquilo que supone dejarse…
Dejar de ser lo que suponías que eras
Y entonces ve el mar acercándosele cada vez más y se deja fundir en él con una fuerza tal, por el impulso de la caída, que genera espuma y más olas, más movimiento, más vida…
Y de repente otra ola nace!!!
Aparentemente no tiene nada que ver con la anterior, pero sin embargo es la misma esencia, es el mismo mar…
Jugando!!!
Cuando estamos viendo una perspectiva podemos olvidar otras, pero siempre recuerda que aquello que estás viendo ahora cambiará…
Y la perspectiva será diferente
Siempre cambiante, la vida misma
Pero si la ola a la que te subiste, con la que te fundiste, es del mar que transita al cielo, entonces cada vez estás más en él, y el cielo cada vez más en ti
Y nada será igual en cada movimiento de la vida…
Siempre distinto
Nada en círculo, siempre en espiral ascendente
A veces parece que todo mengua, y mengua porque está terminando lo que no te sirve más para tu viaje a la integración del cielo en la tierra
Mengua lo que no necesitas en tu cielo y en tu nueva tierra
Sin embargo luego vuelve a crecer con fuerza, porque se llena de nuevo impulso de vida ascendente, decidido y firme, purificado y pleno!!!
Todo siempre reacomodándose al conjunto del mar completo, el océano de vida, el océano de Dios…
Todo siempre perfecto en la perfección del Plan de vida de Dios
Del plan de Dios para tu vida
