El flujo e influjo de energía que ha estado llegando ha sido muy grande. Si hemos tenido nuestro destino bien claro internamente, nuestra brújula del corazón orientada firmemente desde nuestro lugar sagrado y por encima de todas las cosas, el viento que ha soplado está llevando nuestra embarcación al lugar próximo a manifestarse, e internamente sabemos que estamos, nos sentimos en paz, bendecidos y plenos, con el emocional neutro y el corazón expandido
Ha sido un avance cuántico y lo veremos muy pronto…
En este tiempo, el ir remando de un lado a otro olvidando el propio destino y la propia brújula habrá dispersado la energía, y el avance cuántico no podrá presentarse
Realmente cada quien elige, decide qué hacer con su vida y hasta dónde escuchar a su corazón y seguir su más alto destino
El camino del corazón, el destino más alto que pueda elegirse, los compromisos que hacemos con el amor que representamos y como parte del amor que existe, lleva a distintos puertos según se viva y manifieste
Puedes vivirlo y manifestarlo con tu corazón encendido, con tu pasión como motor, y con la serenidad de tu ser como brújula
Puedes vivirlo y manifestarlo con los “servicios mínimos”, considerando que con eso “ya cumples”, pero no es cierto, tan sólo te engañas a ti mismo…, no cumples si no das todo lo que esté en tu alma, si no entregas aquello que tienes por dar, si te distraes y usas la energía para distintos fines en lugar de encauzarla para un solo propósito, aquél sagrado que está escrito en lo profundo de tu alma y de tu corazón, aquél con el que estás comprometido internamente
También puedes distraerte con mil cosas y dispersar totalmente el propósito que tomaste, los compromisos que adquiriste contigo mismo y con el amor, y olvidarte de para qué estás aquí, y qué se supone que esperas de ti mismo
Todo lo que podía recibirse se ha recibido, las herramientas están dentro de cada quien, el camino despejado y dispuesto, tan sólo falta la voluntad de andarlo, de “hacer el camino”, de dejar huella, de pisar fuerte, aunque silenciosamente y sin ruido, para hacer diferencias reales
Nunca olvides aquello que se espera de ti, aquello a lo que te comprometiste, aquello que, en los momentos de mayor claridad, llega a tu corazón, porque en esos momentos, cuando lo ves, cuando ya lo tienes, es cuando has de direccionar y poner el indicador de tu brújula, asegurándote en cada momento de que no pierdes el rumbo, tu más alto rumbo, el de tu ser, el de tu interno, el de tu verdad
Aunque estés rodeado de gente sólo tú respondes ante lo más alto de ti mismo, ante Dios. Llegaste solo y solo partirás, aunque en verdad nunca lo has estado ni lo estarás, pero lo que te acompaña de verdad, y lo que no ha dejado ni dejará de hacerlo jamás es aquello que no se ve a simple vista, aquello que está más allá de las formas, aquello que es esencial para tu vida, para ti mismo
No lo olvides, no lo hagas a un lado para seguir la ilusión, para engañarte a ti mismo con aquello que sólo es forma manteniéndote distraído de tu verdadero objetivo de ser y vivir siendo, lo que en verdad eres
Recuerda…, y cuando por fin lo hagas, en ese instante, no lo sueltes más, sigue tu propio camino a través de tus propios pasos, sin formas preestablecidas, siguiendo al corazón
La rutina jamás representará el camino del corazón, porque cuando conviertes algo en rutina le quitas la frescura, la necesidad de mantenerte alerta y despierto para escuchar la voz que sólo habla en el silencio
El camino cómodo no es el que te llevará a los parajes más bellos
El camino del corazón te mostrará aquello que re-conocerás cuando lo hayas vuelto a encontrar en ti
No te falles…
Con amor