Temblores
Estos días he estado sintiendo como si hubiera un verdadero terremoto alrededor y necesitara permanecer en el centro sosteniendo, como un pilar…
Y describiendo el sentimiento me ha venido el recuerdo de algo olvidado que sucedió hace bastantes años, estando por aquel entonces en la ciudad de México (allá por el año 93), no recuerdo si estaba preparando o viendo la sala para hacer un taller o conociendo el centro donde lo haría, pero lo que sí recuerdo es que de repente estaba dentro de la sala con otro hombre que me ayudaba y la lámpara del techo (con ventilador incluido como son la mayoría en México) comenzó a girar a una velocidad increíble, como si fuera a ser disparada desde el techo, y todo se movía, pero yo sólo sentí un centraje dentro de mí increíble, me situé en el centro de la sala y automáticamente, sin mediar palabra, el otro hombre se situó frente a mí, con las manos posicionadas instintivamente de tal manera que, sin tocarse, creaban un circuito entre cielo y tierra y los dos permanecimos impasibles, fuera de todo contexto de tiempo, estabilizando la energía; por supuesto siendo receptores y dadores de esa energía más allá de nosotros, sin una voluntad humana sino dirigidos desde el ser, desde el corazón, desde la esencia de cada uno
Al rato todo estaba bien de nuevo, estable, y el sentimiento era de “que ha pasado?, qué es lo que acaba de pasar…?”
Terremotos emocionales, físicos, de todo tipo que sacuden desde las entrañas de la tierra, del corazón y el emocional todas y cada una de las capas de una humanidad que está cambiando, que está soltando patrones a una velocidad de vértigo, que está tomando decisiones en instantes, en microsegundos, que está cambiando su destino en momentos, que no sabe muy bien qué está pasando, pero lo que sí sabe con certeza es que algo está ocurriendo y no es personal, no le ocurre a uno, sino a todos
Hay un sentimiento de alerta permanente al tiempo que una necesidad de parte del interno de permanecer impasible pase lo que pase, se mueva lo que se mueva, en ese ajuste entre la ilusión y lo real, el temor y el amor, el miedo que avisa y el miedo que paraliza y destruye…
En estas situaciones hay una voz inequívoca que pregunta: “confías en Dios?”
Quiero compartir aquí mi amor a cada uno de los que están leyendo estas líneas, en el momento que sea…, no estás solo, vamos juntos en esto, y esa fuerza es la que logra trascender cada momento, la que va más allá de la dualidad a la unidad, en donde todo deja de estar bien o mal para simple y sencillamente “estar” y “ser”
Cuando el mayor movimiento pasa, y llegas al periodo, corto o largo, de asentamiento, ves los cambios internos y externos
Confía…
