Las cosas no son lo que aparentan ser
Del tejido del que están hechos los sueños…, bueno, algo parecido, así es la vida aparente, así es la apariencia de nuestros pensamientos y de nuestras creencias más arraigadas
Con un soplido el viento no puede barrer y hacer desaparecer una irrealidad que aparenta ser real, pero con un instante en que nosotros vemos la realidad en nuestro interior, desde nuestro ojo de Dios, desde nuestra visión verdadera, es suficiente para que todo cambie
Somos los creadores, los hacedores, y la fuerza se halla en nuestro interior, en nuestro foco verdadero, en el punto de unión con Dios
Como una gran batidora se sienten las emociones, removiéndose desde lo profundo…, siguiendo su proceso de reequilibrado, de sacar lo que ya no es más, de transformar lo que no sirve, para nadie…
Porque sólo lo verdadero prevalecerá en este tiempo
Y aquello que inconscientemente siempre quisimos y aceptamos creer ya no es más, y aquello que permaneció en lo más recóndito y profundo del alma y el corazón, la conciencia verdadera, se manifestará
Aquellas verdades que pasaron al olvido se presentarán ahora a primer plano y aquello que sin conciencia permitimos prevalecer dejará de existir
Sólo los hilos tan visibles ya del amor verdadero y eterno mantendrán los tejidos de una nueva creación hermosa y de una belleza que podemos encontrar en nuestros sueños más altos, en nuestras esperanzas de siempre, en aquello que conocemos y sabemos de siempre, de otras realidades, de otros mundos y que sin embargo siempre han estado aquí, con nosotros, acompañándonos, formando parte de la espera de un nuevo tiempo, de un momento perfecto para desplegarse
En un tiempo en el que el tiempo como tal no existe, sino que disfrutamos de la oportunidad de existir manifestando nuestra presencia, manifestando nuestra verdad, manifestando el amor que como esencia y en presencia somos, manifestando lo que siempre quisimos y supimos
Y no hay distancias ni diferencias entre las realidades que vibran igual, entre lo que es verdadero
No hay separación entre aquello que es uno, ya que toda vida verdadera es una y todo amor verdadero es uno
Lágrimas y risas se mezclan y entremezclan en este tiempo, permitiendo la alquimia sagrada que siempre surge del fuego que quema, que transforma lo viejo en nueva vida
En este ciclo de ciclos cualquier milagro cabe, cualquier regalo para el alma, cualquier promesa esperada que la llene de amor, cualquier deseo profundo y verdadero que provenga del sagrado corazón, para el mayor bien, para la vida toda, para la eternidad que ello representa, para el sinfín de una vida plenamente vivida, íntegra y verdadera
Qué más puedes pedir?, qué más puedes esperar?
Está en nuestras manos, en nuestros corazones
