Haciéndote presente
Antes de nada quiero agradecer sus comentarios, su compartir
Gracias, porque un corazón compartiendo es un verdadero regalo
Seguimos en un momento intenso y rápido
Algo grande ha bajado hasta las raíces de la tierra, de lo más arraigado de nosotros mismos, y lo ha movido, lo ha llenado de luz, de amor infinitos, de esencia verdadera de lo real
Y como siempre, esa luz toca cada rincón, cada espacio para llenarlo de lo nuevo, sin esfuerzo, en un movimiento sutil, natural, hermoso y al tiempo fuerte y rápido
Todo se ve pausado y parece igual, pero nada es igual y desde luego no está pausado, está moviéndose, restaurándose, y se siente a veces difícil “aterrizar”
Porque el concepto de aterrizar es el de anclarte en un lugar fijo, en un modo estándar, conocido, y eso ya no es ni va a ser más
El modo de enraizarte para este precioso y único tiempo del AHORA es estar totalmente presente en tu cuerpo, sin desplazarte para atrás ni para delante, sino presente, en totalidad.
Y desde esa presencia absoluta, que es una con la tierra, con el cielo y con la vida toda, puedes ser el observador del mundo, de lo que fue, de lo que puede ser, de lo que sabes con certeza que será…
La raíz se encuentra en tu corazón, en cada célula de tu cuerpo siendo una con todo, en tu magna presencia absoluta
Los espacios aparecen y se mueven, y los sentimientos que puedes sentir en momentos tan intensos de movimiento son variados y fuertes
Obsérvalos, míralos, permítelos mostrarse, pero no les des fuerza, mantén la serenidad, desde el centro de tu corazón sagrado, sabiendo que ni los pensamientos que pasan por tu mente, ni los sentimientos que te mueven te pertenecen
Son herencias, culturas, creencias…, todo un revuelto de ilusión que no puede tocar al yo verdadero, a tu yo más profundo, a tu herencia divina, a tu legado auténtico, aquél que sabes que conoces y que vive eternamente en tu corazón para mostrarse en la vida haciéndose presente
No lo dudes, éste es tu tiempo glorioso y único
No lo dejes pasar, súbete a tu tabla y surfea a través de las grandes olas que remueven lo que ya no es más, apuntalado con la fuerza del Amor presente y verdadero
